domingo, 11 de mayo de 2008

Domingo en TV: El plan de Hillary



Ayer en la mañana en Meet the press, de NBC, el jefe de campaña de Hillary Clinton, Terry McAuliffe, dejó claro cómo están pensando -y narrando- las próximas semanas en su tienda. 

Primero: Hasta que nadie alcance el "número mágico" de delegados, nadie ha ganado aún. El detalle es que ese número mágico ha cambiado. Siempre se habló de 2.025 delegados, número al que aludían también en la campaña de Hillary Clinton (como Tim Russert se encargó de recordarle a McAuliffe). Ahora el número mágico cambió, como por arte de magia, en el discurso Clinton: es 2.209 delegados, porque considera la totalidad de los delegados castigados de Florida y Michigan, en los cuales Obama no compitió siguiendo las instrucciones del partido. "Esa fue una decisión política de Obama", dijo McAuliffe. Russert le recordó a McAuliffe que él mismo cuando fue jefe de la Convención Nacional Demócrata fue inflexible en el castigo a Michigan en caso de adelantar sus primarias. Y le leyó un extracto del libro que McAuliffe escribió ("What a party", 2003) en el que detallaba la amenaza: "lo más cerca que esos delegados estarán de la convención es viéndola por televisión". McAuliffe dijo que en ese momento el castigo era del 50% de los delegados del estado. Así que sí, podía ser que la campaña de Clinton aceptara sentar sólo a la mitad de los delegados que está exigiendo en la convención. 

Segundo: Como lo han venido enfatizando desde que se dieron cuenta de que matemáticamente era imposible superar a Obama, la campaña de Clinton sigue enfatizando que quienes tomarán la decisión final serán los superdelegados. Y a ellos el mensaje es el de siempre: Hillary es la más fuerte. (El "resumen argumental" de SNL fue muy explicativo en el chantaje que la candidata -la real- ha estado esbozando esta semana: los trabajadores blancos - o "los blancos que no fueron a la universidad"- votan por mí, no por Obama. El chantaje racista de boca misma de la candidata). 

Tercero: Nada es imposible. "Quedan tres semanas. Bill Clinton sólo ganó la nominación en 1992 en junio", recordó McAuliffe. 
-Pero necesitarían un acto divino o algo muy terrible que le pasara a la campaña de Obama-, interpeló Tim Russert
-Seguro, algo grande tendría que pasar-, contestó McAuliffe. 

¿Hay que ponerse paranoico? ¿Qué es lo "grande" que le podría pasar a la campaña de Obama? Qué miedo. 

¿Cómo van a pagar todo esto? La senadora está dispuesta a prestar más dinero a su campaña, dijo McAuliffe. 

Y una nota anecdótica: Citando casos de perseverancia y esfuerzo, el bueno de McAuliffe apeló al recuerdo de su padre y del padre de Tim Russert, un veterano de la Segunda Guerra que mantuvo dos trabajos a su regreso para poder educar a sus hijos (Russert escribió sobre su padre en la biografía "Big Russ and I", un best seller de 2004). 

"Los dos están probablemente en el Cielo, Tim, tomándose un escocés, mirando hacia abajo, diciendo: esta pelea es buena, es bueno para el partido Demócrata", dijo McAuliffe. El detalle es que Big Russ está vivo
"Big Russ está todavía en su silla reclinable mirando esto", le corrigió Russert. 

A menos que "algo grande" le pase a él también, claro. Uuuu. 

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