miércoles, 19 de diciembre de 2007

¿Es Bill Clinton un problema para Hillary?



Bueno, es su marido. Ja.

Se supone que es una de las grandes ventajas para Hillary Clinton en las primarias demócratas, una credencial de “estadista”, un testigo de fe de la solidez de la senadora.  

Pero la presencia de Bill Clinton en la campaña ha resultado ser un arma de doble filo. Hoy, por ejemplo, llegó a un evento en Des Moines, Iowa, junto a otra megaestrella pop: el ex astro del básquetbol Earvin Magic Johnson. Y nuevamente se dio la mecánica: la gente parece más interesada en saludar y sacarse fotos con Bill que a Hillary. Incluso Magic tuvo que “resignarse” a un segundo plano. Dicen que hasta se produjo uno de esos momentos en que la que se supone es la dueña del show, Hillary, tuvo que esperar a que su marido dejara de hablar con los medios que lo reclamaban (hasta Entertainment Tonight quería un trozo de Bill). 

Ese es un problema menor claro, quizás ni siquiera un problema real. Barack Obama -aunque él mismo es un candidato rock-star- podría estar preocupado de similar efecto a manos de la omnipotente Oprah Winfrey.

Lo realmente complicado para Hillary es cuando Clinton, como en toda sitcom familiar gringa, echa todo a perder en su intento por ayudar a su mujer. Como cuando hace un par de semanas dijo que él había estado contra la invasión a Irak “desde el principio”. Gran problema, considerando que: a) es mentira; b) haberse opuesto a la invasión “desde el principio” es una línea del libreto de Barack Obama, que recuerda cada vez que puede que Hillary Clinton votó autorizando el uso de la fuerza en Irak en esa controvertida y ahora histórica sesión en el Senado en octubre de 2002. Obama no estaba en el Capitolio entonces (gran detalle, era sólo Senador Estatal en Illinois) 

Bill Clinton ahora ha tomado la misión de contrastar la experiencia de su esposa Hillary -supongo que no se referirá a “esa” experiencia-, versus la inexperiencia de Barack Obama. Éste último ha contestado con una respuesta de una línea: soy como Bill Clinton en 1992. En rigor, Clinton era un poco más joven cuando postuló -exitosamente- a la presidencia. 

Las últimas declaraciones del ex presidente evidencian, a fin de cuentas, un cambio de rumbo: ahora Bill es el encargado de “ningunear” al principal contendor de su esposa. Bill Clinton parece haber encontrado, por ahora, su lugar en el mundo. En el de Hillary, claro. 

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