sábado, 29 de diciembre de 2007

El efecto Bhutto


Cuando dicen que todo puede pasar es que todo puede pasar. Y cuando dicen que las primarias -y el Caucus de Iowa- se definen a último minuto, es realmente el último minuto. 
El asesinato de la ex primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto dio pie para una galería de declaraciones de los candidatos demócratas y republicanos. Algunos apelaron al clásico "yo la conocía", y Hillary Clinton por el lado demócrata y John McCain por los republicanos podían decir eso. Hillary incluso tiene imágenes con ella, lo que siempre es un bonus point. 
Las campañas de Obama y Clinton sigiueron enfrascándose en discusiones no sólo en cuanto al valor de la "experiencia en política exterior", sino en quién ha "politizado" la muerte de Bhutto, una acusación bastante obvia en medio de una campaña... política. 
El candidato demócrata Bill Richardson llamó a cortar toda ayuda de Estados Unidos al régimen de Musharraf, y Rudy Giuliani saltó al que es sin duda su tema favorito: el terrorismo, lo que lleva al "9-11", que es básicamente EL día en torno al cual está edificada su candidatura presidencial. Por si caben dudas, ahora, en la recta final de Iowa, Giuliani volvió a Iowa (donde prácticamente no ha hecho campaña, resignado) y estrenó nuevos avisos que apelan su tema único: 9-11. 
Sumando y restando, el efecto Bhutto podría ser determinante en la carrera. Primero, porque a los norteamericanos les encanta sentir que su presidente -y quien aspire a serlo- será también lo que tan majaderamente llaman "el líder del mundo libre". De manera que se impresionan cuando alguien suena "presidencial". Puntos para Hillary Clinton y McCain ahí. Y de rebote, Giuliani. Pero más importante, el efecto Bhutto movió el centro de la campaña de nuevo: si hasta hace unas semanas se había trasladado a los atributos personales y capacidad de proyectarlos en la Casa Blanca y al futuro (Huckabee y Obama se podían beneficiar de eso), ahora ha vuelto a la tríada experiencia internacional-terrorismo-seguridad nacional
  De manera que Hillary Clinton, John McCain y hasta Giuliani (que venía en baja violenta), pueden tener bastante que agradecerle a los asesinos de Bhutto, si me perdonan la franqueza. 

No hay comentarios: