martes, 22 de abril de 2008

Pennsylvania, al fin


De todo ha pasado en estas seis semanas de calma antes de la tormenta. Todo menos calma. Pueden culpar a la maquinaria de Hillary Clinton o a la poco aceitada maquinaria de Barack Obama, pero han sido seis semanas de golpes al candidato, partiendo con la difusión de los videos del Reverendo Jeremiah Wright planteando aquellas preguntas de sentido común que son sacrilegio en Estados Unidos y terminando con Barack Obama planteando aquellas conclusiones de sentido común que son sacrilegio en Estados Unidos. La semana pasada, un muy criticado debate organizado por ABC News que partió con 45 minutos para dejar claro que los "rostros" de ese canal no son como "esa" prensa que se derrite por Obama. 

¿Y qué ha pasado en las encuestas? Hillary Clinton tenía una amplia ventaja hace seis semanas. Ahora, tiene sólo una ventaja. En promedio, un poco más de seis puntos. Lo que nos lleva a las conclusión de que tanto escándalo no ha afectado -al menos en encuestas, en votos lo veremos en unas horas- a Obama. 

En las últimas horas de campaña los candidatos se han dado con todo. Hillary Clinton, siempre con la nota elegante, lanzó un aviso en el que aparece Osama Bin Laden junto con otras tragedias de la historia reciente de Estados Unidos: el huracán Katrina, los altos precios de los combustibles, Irak... Bush no sale. Pregunta la voz en off: ¿Quién tiene lo necesario? (para liderar al al país en un momento de crisis, se entiende)
Es primera vez que aparece el señor Bin Laden en un comercial político desde que Rudy Giuliani (¿se acuerdan?) y sus amigos lo invocaran como parte del coro festival del miedo. 

Por qué importa Pennsylvania: Primero, porque es la primaria más grande de las que quedan en el calendario. Se eligen 158 delegados, y por eso los márgenes de victoria-derrota son especialmente relevantes. Segundo, porque es un estado demográficamente muy relevante: la gran cantidad de votantes blancos trabajadores podría manifestarse decididamente, por ejemplo, en contra de Obama y complicarle esa nominación que tantas veces se ha dado por asegurada. Se espera una votación récord: es en esos votantes nuevos -mucho joven universitario- donde Obama tiene cifradas sus esperanzas.

Qué va a pasar. 
-Hillary Clinton va a ganar. Sí o sí. La gran pregunta es por cuánto. Por lo que he podido revisar, la cosa va más o menos así: 
-Si gana por menos de 10 puntos, va a salir a celebrar pero en realidad va a tener bastante de lo que preocuparse. No sólo no le alcanzaría para dar un golpe convincente a la mesa de los superdelegados, sino que además la enfrentaría a enfrentar la dura realidad de la billetera. En abril su deuda -sus cuentas impagas a sus asesores, por ejemplo- aumentó considerablemente.  -Si gana por más de 10 puntos, va a ser la gran guerra de las declaraciones. Aún así seguiría claramente atrás en el conteo general, pero se vería reforzada en su argumento a los superdelegados: no voten por un candidato que no rinde en los estados grandes, industriales, blancos y trabajadores. 
-Si gana por más de 15 puntos. La fiesta de Hillary la vamos a escuchar hasta en Puerto Montt. Seguirá detrás en la carrera, pero le van a faltar dientes para mostrarle a los superdelegados y a los votantes de los estados siguientes. Se supone que necesita ganar por 20 puntos o más para que sea una victoria realmente significativa (y aun así seguiría destinada a perder el conteo), pero esos 20 puntos son bastante improbables

-Si Barack Obama gana. Eso es imposible, pero quién sabe. Si ganara, o si Obama perdiera por menos de cinco puntos, la presión sobre Hillary Clinton sería insostenible para cualquier ser humano. Ella podría seguir en carrera, claro, pero seguiría desde bien atrás. 

Ya está anunciado que Obama va  salir a celebrar mañana. La pregunta es si vamos a creerle. 

De lo que pase en Pennsylvania dependerá el día después: hace rato que se especula con n posible apoyo del ex presidente Jimmy Carter a Barack Obama. Y también se especula con Al Gore. Aunque Hillary le hizo un desprecio la semana pasada al decir que era de esos candidatos que habían perdido por "elitistas" -y eso que en realidad ganó-, Gore ha evitado contribuir al calentamiento global de la campaña. 

Hagan sus apuestas: yo apuesto a Hillary Clinton ganando por diez puntos. Todo quedaría igual, pero con menos carreras pendientes y más dudas en la capacidad de Barack Obama para constuir una candidatura a prueba de Republicanos. Es decir, sería el festival del "Spin" o de la interpretación interesada. 

No se pierda: Pennsylvania, minuto a minuto, en Factor2008.blogspot.com.


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