domingo, 27 de abril de 2008

No más debates

Han sido cuatro debates exclusivos entre Hillary Clinton y Barack Obama, y 21 debates de los precandidatos Demócratas desde que comenzó la campaña. Ahora Hillary Clinton está desafiando a Obama a un nuevo debate, en Indiana, antes de las primarias del 6 de mayo. Barack Obama está diciendo que no, y recordando que antes Hillary se rehusó a realizar un debate en North Carolina.

¿Qué cálculos se están haciendo? En general, Hillary no ha tenido malos debates, y Obama sí. El último fue particularmente dañino, si no claramente en el voto final de Pennsylvania, sí en la percepción pública de qué tan sólido es el candidato en momentos en que uno de los principales argumentos de su rival es que él no resistirá la pelea contra los Republicanos en noviembre. Fue un debate tras el cual los anfitriones de ABC News fueron muy criticados por la dudosa profundidad de algunas de sus preguntas y por lo que algunos juzgaron como una especial agresividad contra Barack Obama, quizás para escapar de la caricatura sobre el favoritismo de los medios por el senador. Como sea, Barack Obama no salió bien de ese debate.

El desafío de Hillary Clinton tuvo una dosis de nostalgia: invitó a Obama a participar en un debate al estilo Lincoln - Douglas (usando el modelo de debates entre Abraham Lincoln y Stephen Douglas en 1858. Quizás John McCain se acuerde). O sea, sin moderadores, con los candidatos hablando frente a frente, con tiempos para contestarse y distribuyendo el tiempo (90 minutos) entre los temas de debate que quieran, como quieran. Pero la campaña de Obama mantuvo su negativa, enfatizando que prefieren ocupar el tiempo en "hablar directamente a los votantes" de Indiana y North Carolina.

Es fácil ver que con un estado donde no tiene opción (North Carolina), Hillary Clinton tiene que
tratar de que Obama tropiece antes de llegar a Indiana, donde aparecen empatados en las encuestas. Un debate, como se han dado las cosas, sería ideal para eso: obliga a invertir tiempo en la preparación y abre el flanco a críticas, comentarios e interpretaciones. Hillary Clinton se burla de las quejas de Obama sobre el trato que recibió en el último debate, justamente enfatizando el mensaje de que el candidato no es todo lo fuerte que se necesita. "Después del último debate, los partidarios del senador Obama se quejaron por las preguntas rudas", dijo sarcásticamente ayer a su público en South Bend, Indiana.

Y pensar que antes era ella la que se quejaba de que en los debates la trataban mal.

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