sábado, 19 de enero de 2008

John McCain gana en South Carolina



El senador John McCain ha matado a su bestia negra: ha ganado en South Carolina, el estado donde fue derrotado por la maquinaria electoral de Bush, la campaña sucia y las energizadas fuerzas conservadoras en 2000. 
Fue una pelea hasta último minuto contra Mike Huckabee, quien, como se esperaba, tuvo un muy buen desempeño en la parte norte del estado, condados más conservadores. Pero no fueron suficientes. 
   Hasta el momento, las cifras son: John McCain 33%, Mike Huckabee 29%. Siguen Thompson, Romney y -ojo con esto- Ron Paul sobre Rudolph Giuliani. 
Uno que en la práctica ya no tiene mucho que hacer en esta carrera (salvo "postularse" para candidato a vicepresidente, un premio de consuelo siempre posible) es el ex senador Fred Thompson, quien terminó en tercer lugar, muy ligeramente por encima de Mitt Romney.  Thompson hizo un discurso agradeciendo a quienes lo han apoyado, pero no se retiró de la carrera. Al menos no todavía, porque ya se habla de que está "considerando sus opciones". 
Las cifras que se están dando a conocer indican que Thompson reclutó al 15% de los votantes evangélicos. Es decir, sin el actor-ex senador Huckabee estaría rezando plegarias de agradecimiento en lugar de pedir fuerza. 
Mañana será día de análisis, especulaciones y proyecciones. Ahí estaremos. 

Hillary Clinton gana en Nevada


Esta vez las encuestas tenían razón. Hillary Clinton ganó los caucus Demócratas de Nevada. Su ventaja fue estrecha, como es la tónica de esta campaña: ganó con cerca del 51% de las preferencias, versus 45% de Barack Obama. Sin duda el senador y sus partidarios tenían esperanzas de arremeter a última hora, pero dentro de todo era un resultado predecible. Por otro lado ya está consagrado que es una carrera de dos cabezas. John Edwards ya puede empezar a despedirse: en Nevada sacó menos del 4% de los votos, lo que Ben Smith en The Politico llama una "derrota devastadora".
"Supongo que así fue como se ganó el Oeste", le dijo la senadora Clinton a sus partidarios. Nevada hasta hace unos meses estaba prácticamente en su bolsillo, pero últimamente las cosas se habían estado complicando para la campaña de Hillary. Clave en sus preocupaciones, sus esfuerzos de última hora y su éxito fue el papel del sindicato de trabajadores de los casinos: Se demoraron en decidir a quién apoyar, decidieron apoyar a Obama, elementos ligados a la campaña Clinton trataron de impedir que votaran en masa a través de una demanda (que buscaba que los casinos no fueran autorizados como lugar de caucus) y finalmente pidieron a sus afiliados que no votaran en bloque sino "a conciencia". Eso era más difícil porque en un caucus la votación no es secreta, sino a vista y paciencia de todo el mundo. Pero aún así fue una de las primeras sorpresas: los miembros de ese sindicato no votaron en bloque. De hecho (y esto es algo que hay que confirmar más tarde) parece que en su mayoría apoyaron a Hillary Clinton. 
Otras "claves" del triunfo de Hillary Clinton en Nevada fueron la población latina y la población femenina. De acuerdo a las encuestas a boca de urna, un 65% de los latinos votó por la senadora. Geográficamente, los condados del sur del estado fueron sus fuertes. 
En el conteo de delegados, Barack Obama  -quien hoy no habló; su campaña emitió un comunicado escrito- sumó casi igual número de delegados que Clinton, dado el estrecho margen. Podría decir que es un empate, sí, pero lo que cuenta es ganar, tener imagen de ganador(a) y empezar a verse como candidat(a). Momentum, ya saben. 
Ampliaremos los datos y los análisis más adelante, pero podemos adelantar que para Obama las primarias del próximo sábado 26 en South Carolina, donde es favorito para ganar, son cruciales. Por lo menos hoy los afroamericanos en Nevada -que en South Carolina son cerca de la mitad del electorado- lo apoyaron (en un 83%). Si Obama llega a perder el sábado, su política de la esperanza se va a empezar a quedar sin apellido

Romney gana Nevada


Tal como se esperaba (y como él lo había planeado) Mitt Romney ganó los caucus Republicanos de hoy en Nevada. Por supuesto, la atención de su partido hoy está en South Carolina, estado que puede resultar crucial en desempatar la carrera. Romney fue el único candidato en hacer campaña en Nevada; así de poco le importaba al resto de sus compañeros. Los delegados electos igual suman (de hecho son más que el que se llevará el ganador de South Carolina), pero lo que importa más a estas alturas es el bendito "momentum". O "mo", si quieren adoptar la jerga. 

viernes, 18 de enero de 2008

Hoy: Nevada y South Carolina


Llegó un día decisivo (uno más. Y tampoco TAN decisivo, pero igual): el enfrentamiendo Demócrata en Nevada y Republicano en South Carolina (también votan en Nevada, pero no lo toman mucho en cuenta, salvo Mitt Romney). Durante la tarde-noche estaremos actualizando resultados. Los caucus en Nevada empiezan a las 11:30, hora central, 16:30, hora de Santiago de Chile, si mis cálculos están en lo correcto. 
Más importante será ver si los cálculos de las encuestas están acertados, después del bochorno estadístico en el lado Demócrata en New Hampshire. De manera que, si le creemos a las encuestas, lo que debería pasar es lo siguiente: 
Hillary Clinton debería ganar en Nevada, por un estrecho margen. Prácticamente todas las encuestas que se han dado a conocer la pone a ella como ganadora, por márgenes variables, que van (si consideramos sólo las realizadas en enero) desde unos estrechos 3 puntos a unos más cómodos 9 puntos porcentuales sobre Barack Obama. El senador sólo aparece como favorito en la encuesta de Research 2000, pero aún ahí su ventaja es una anécdota: 2 puntos sobre Clinton. En promedio, entonces, Hillary Clinton tiene una ventaja de 3,7 puntos. Sigue siendo un margen estrecho, lo que augura una pelea dura, un buen grado de incertidumbre -a esta hora- y una repartición más bien pareja de los 25 delegados en juego. 
John McCain debería ganar en South Carolina, un estado clave para la carrera Republicana, al menos en la historia. Tradicionalmente, el que gana South Carolina termina ganando la nominación (aunque, convengamos, esta está lejos de ser una carrera tradicional). Pero ahí sí que el margen es estrecho: Real Clear Politics promedia una ventaja de 1.8 puntos para el senador de Arizona por sobre el sorprendente Mike Huckabee. Si gana el senador, puede al fin comenzar a consolidarse como líder en la carrera nacional. Si gana el pastor, empezará a ser un candidato real. El que está muy atento a la disputa es Giuliani, que necesita anular a McCain y que todos lleguen lo más desarmados posibles a Florida, donde los está esperando. El tercer lugar se lo pelearían entre Mitt Romney y Fred Thompson. Para este último la campaña luce como una gira de despedida, a menos que hoy nos sorprenda a todos: el ex senador-actor necesita ganar para seguir vivo. Si es así, las encuestas ya le pusieron una etiqueta en el dedo gordo del pie y lo están mandando al cajón refrigerado. 
Mitt Romney debería ganar en Nevada. Es una estación que los Republicanos no toman mucho en cuenta, pero sus delegados igual valen, y como lo contamos en un posteo anterior, Romney decidió ir por ellos en lugar de esperar sentado a perder en South Carolina. Su promedio de ventaja es de 5 puntos porcentuales sobre John McCain
Estaremos atentos a ver cómo se dan las cosas en el paraíso de los matrimonios desechables y los apostadores. Muy buena gente, en todo caso.


jueves, 17 de enero de 2008

Los Demócratas en español y el ex presidente agitado


Hay una razón aparte del hambre para que Hillary coma ese taco con tanto entusiasmo. El
voto latino es la niña bonita de la fiesta Demócrata estos días previos a los caucus de Nevada de este sábado. Si las primeras estaciones de las primarias el juego se trataba de convencer a blancos rurales, ahora que la carrera se acerca al Río Grande el color de piel del grupo objetivo se va haciendo más tostada. Los latinos componen cerca de un 25% de la población de Nevada, aunque de la población con derecho a voto son menos: del 10% al 15%. La lógica de cortejar tan activamente a los latinos, como explica esta nota del Los Angeles Times, es adelantar trabajo en los otros estados donde esa población es más -y cada vez más- activa y relevante: California, Arizona, Colorado y Nuevo México, por ejemplo. Hay que preparar el SuperMartes del 5 de febrero desde ya (de hecho tanto Hillary Clinton como Barack Obama han estado visitando California). Por eso muchos avisos políticos de estas semanas han estado en dos idiomas o derechamente en español. 
    Para Hillary Clinton -que ganó el gentil auspicio del alcalde de Los Angeles, Antonio Villarraigosa- podría beneficiarle el hecho de que el público con menos educación y más problemas económicos parece conectar mejor con su mensaje que con el de Obama, visto aún por muchos como un intelectual de Harvard (que de hecho tiene más arrastre entre el público más educado). Para Barack Obama podría ser complicado también el tradicional conflicto entre afroamericanos e hispanos en Estados Unidos, donde ambas minorías no suelen tener las mejores relaciones (particularmente en ciudades como Los Angeles, Nueva York y Chicago). Obama, por su parte, ha sacado a relucir su trayectoria como organizador social con las comunidades pobres de Illinois, donde hay muchos hispanos. 
En otro asunto relacionado con los caucus Demócratas en Nevada: un juez federal rechazó la validez de la demanda (de la que hablamos en un posteo anterior) presentada por el sindicato de profesores del estado (cuyos líderes están ligados a la campaña de Hillary Clinton) para evitar la utilización de nueve casinos de Las Vegas como sedes de votación este sábado. La medida, que se aprobó en marzo del año pasado, fue objetada en tribunales por ese sindicato justo cuando otro gremio, el de los trabajadores culinarios, anunciara que apoyaría a Barack Obama. Muchos de esos trabajadores son empleados de casinos, y la medida les permite participar de los caucus. La campaña de Hillary Clinton emitió un comunicado advirtiendo que aunque no eran parte en esa demana, consideran que es injusto que se permita a unos trabajadores y no a otros participar del caucus (mucha gente que trabaja el sábado en otros rubros no alcanza a llegar a los lugares de votación). 
Antes de que se conociera el dictamen del juez federal, Bill Clinton se anduvo alterando cuando un periodista de televisión de San Francisco le preguntó por la demanda. "Me has preguntado de manera acusatoria", le dijo el ex presidente a Mark Matthews, de KGO-TV, una filial local de ABC News. "Así que te voy a preguntar a ti: ¿realmente crees que todos los Demócratas entendieron qye habían aprobado darle a las personas que trabajaban en el casino un voto que vale cinco veces más que el de la gente que votó en sus propios precintos (lugares asociados a sus domicilios)?", dijo, estimando el impacto numérico potencial basado en una fórmula muy discutible (que depende de cuántos voten en el área de los casinos y cuántos voten en otras áreas del estado). "Anda a tu canal y di: 'no me importa la crisis hipotecaria. Todo lo que me importa es asegurarme de que algunos votantes tengan más posibilidades que otros, y que cuando sí voten -cuando ya es más fácil para ellos- sus votos valgan cinco veces más'. Si quieres asumir esa posición, anda a tu canal y dilo. No seas acusatorio conmigo. Yo no tuve nada que ver con esta demanda", concluyó un agitado Clinton. Este es el video de la nota que se transmitió en KGO-TV. 
Por supuesto, con semejante pasión, es más difícil creer que la campaña de Clinton era simple espectadora en este caso judicial. Ahora, por discriminatoria que parezca o sea la medida de los casinos, no deja de llamar la atención que la demanda sólo se haya presentado dos días después de que el sindicato de los trabajadores culinarios -que se demoró en decidir y a cuyo apoyo aspiraba la campaña de Hillary- se inclinaron en favor de Obama, recién la semana pasada. De hecho la pregunta sobre el "timing" fue lo que alteró a Bill Clinton. Menos mal que Matthews no le preguntó por la efeméride de hoy: se cumplen diez años desde que estallara el caso Lewinsky. 

La pequeña elección de Romney




Este sábado los Demócratas estarán preocupados de sus caucus en Nevada. Pero los Republicanos tendrán que repartir su atención: también celebran caucus en ese mismo estado, pero además tienen primarias en South Carolina (donde los Demócratas votan el 26).

La atención Republicana está prácticamente monopolizada por este último estado. Es comprensible, dado que desde 1980 se ha cumplido la regla: quien gana South Carolina gana la nominación. Pero esta es una carrera distinta a las demás, o al menos en eso confía Mitt Romney, quien no sólo dejó de hacer campaña -y de gastar plata- en ese estado, concentrándose en cambio en Nevada, sino que además salió a declarar que lo más probable era que South Carolina la gane John McCain y que él está pensando en la "carrera larga". Nada de tonto, el ex gobernador: le suma presión a McCain y hace un buen cálculo matemático, considerando que Nevada suma más delegados (34) que South Carolina (24). De paso, si llega a tener un buen resultado en South Carolina, aunque no gane, puede presentarse como todo un ganador.
Y en las primarias, tal como en el mundo de las bebidas de fantasía
, la imagen es todo.

miércoles, 16 de enero de 2008

Gracias por la "tregua"




En el debate de MSNBC del martes en la noche en Nevada, los tres tenores de la carrera Demócrata -Hillary, Clinton y el otro tipo- cantaron casi al unísono. Conscientes de que la escaramuza verbal basada en el tema de la raza se les estaba escapando de las manos, de que estaban entrando en descalificaciones demasiado amargas y que podían estar trabajando para los Republicanos al presentarse tan irreconciliables, Hillary Clinton y Barack Obama habían llamado, por separado, a un cese del fuego en torno al tema, coincidiendo con frases del tipo "todos queremos lo mejor para el país", o "tenemos muchas cosas en común, no dudo de sus méritos", etcétera. Como tan poéticamente lo describió Roger Simon en The Politico, "la mantequilla se rehusaba a derretirse en sus bocas" (con lo que supongo que se refería a que a nadie se le calentó la lengua). Las divergencias afloraron con temas como el terrorismo (Obama acusó a Hillary de usar el miedo a los ataques terroristas como un arma para ganar votos y la senadora Clinton respondió, sonando muy Republicana, que con el terrorismo no se podía bajar la guardia ni un instante) y la manera correcta de salir de Irak (Edwards acusó a Obama de poco honesto al explicar su salida).

Con la tregua entre las campañas en el tema racial, las críticas y discursos de Hillary, Obama y "the other guy" volvieron a sus cantinelas habituales: "tengo experiencia" (Clinton), "soy el cambio" (Obama), "soy el anti-corporativo que defiende a la gente (Edwards).

Los caucus en Nevada de este sábado han estado además rodeados de otra clase de ruidos: como se realizarán el sábado en la mañana, se han hecho una serie de "ajustes" para que la gente pueda votar, como por ejemplo habilitar locales de reunión-votación (de caucus, ya saben) en nueve casinos. Pero un sindicato, el de profesores del estado (algunos de cuyos miembros están estrechamente relacionados con la campaña de Hillary Clinton), interpuso una demanda alegando que habilitar esos nueve casinos para los caucus el daba "una ventaja injusta" a Obama. Lo curioso es que la demanda no fue interpuesta cuando se acordó la medida, sino justo después de que el sindicato de trabajadores culinarios de Las Vegas acordara apoyar al senador por Illinois. Ese es un sindicato de gran influencia y agrupa a muchos trabajadores de casinos, que sí podrán votar gracias a la habilitación de esos lugares de caucus y que no podrían hacerlo si es que esa medida se revierte. Obama hizo notar la "coincidencia". A la senadora le preguntaron el domingo pasado al respecto en "Meet the press", el clásico matinal de NBC, y ella dijo que no había leído la demanda, pero que la idea de los caucus era que la gente discutiera sobre sus opciones, y que si llegaban apurados en una pausa del trabajo no podrían hacerlo. Obama ha sumado una serie de apoyos de sindicatos y líderes locales, aparentemente movilizados por el peligro de que el senador pierda su "momento" ante la arremetida de Hillary Clinton.

Otra repercusión posible de la programación de los caucus del sábado es que los judíos más ortodoxos teóricamente deberían abstenerse de participar, porque el sábado es día sagrado. Los judíos, incluidos los de Nevada, apoyan mayoritariamente a la senadora Clinton.

Por mucha tregua que haya en el discurso, el ambiente pre-Nevada se está calentando bastante. Apuesto que en un par de días no habrá mantequilla que aguante.

Un debate que casi no fue


Anoche, en Estados Unidos, mientras unos seguían los resultados de las primarias Republicanas en Michigan que elevaron a Mitt Romney a la categoría de "posible" y otros veían la final de "American Idol", en Nevada tres precandidatos Demócratas se veían las caras en un debate televisado. El mismo debate tuvo su propia historia "behind the scenes": casi no se hizo.
Sucedió que MSNBC, la señal informativa de cable de la cadena NBC, tenía invitados a todos los precandidatos Demócratas. Pero con los resultados en Iowa y New Hampshire y la deserción de candidatos chicos como Dodd y Biden, MSNBC reconsideró su convocatoria y decidió invitar sólo a los tres grandes: Hillary Clinton, Barack Obama y John Edwards. Pero el representante Denis Kucinich (cuya candidatura, al igual que en las primarias de 2004, sólo ha sido una declaración de principios) protestó e interpuso el lunes una queja ante una corte de distrito de Nevada, acusando a MSNBC  de violar un contrato -la invitación que le habían hecho-, sumado a que además  invitar a unos candidatos y no a otros era en la práctica discriminar y apoyar sus candidaturas. El juez Charles Thompson le dio la razón a Kucinich e hizo sudar a los ejecutivos del canal, que movilizaron a sus abogados, trabajaron en sus argumentos -la primera enmienda, la libertad de invitar a quienes quieran, etc- apelaron y lograron que sólo una hora antes del debate la Corte Suprema de Nevada dictaminara que MSNBC podía seguir adelante sin invitar a Kucinich ni a nadie que no quisieran invitar. 
Lo que pasó -y lo que no pasó- en el debate es otra historia. Manténgase en sintonía. 

martes, 15 de enero de 2008

Michigan: Romney sigue vivo...


La carrera Republicana sigue abierta. Los enormes esfuerzos de Mitt Romney en Michigan le dieron resultados y ganó las primarias de ese estado. A esta hora hay 56% de los votos escrutados y Romney supera por nueve puntos a John McCain: 39% versus 30%. 
Ya habíamos explicado lo crucial que era para Romney anotarse este triunfo. Uno que puede respirar tranquilo es Giuliani: McCain dejó de crecer, por ahora (aunque en las anteriores primarias, en 2000, ganó en Michigan dejando a Bush en el piso; y ya sabemos lo que pasó después). Algunos ya lo dan por casi muerto, claramente exagerando. "McCain está siendo acosado por el fantasma del pasado de John McCain: no puede ganar entre los Republicanos", dijo recién Ari Fleischer en CNN. La frase es buena, a pesar de la escasa credibilidad de quien la pronunció: el ex portavoz de la Casa Blanca (a cargo de los comunicados en la época de la invasión a Irak). 
"Nos fue bastante bien", dijo McCain a su gente. "Y creo que les demostramos que no nos importa pelear". Los analistas más serios de CNN coinciden en que el hombre vendió el mensaje equivocado, apelando más a la base de centro que a la Republicana clásica. Un ejemplo: habló de calentamiento global en un estado definido por el orgullo de fabricar automóviles. 
  Mitt Romney salió a celebrar con su gente. No mostraron un plano general, pero curiosamente no se escuchaba precisamente a una multitud (quizás eligieron un lugar demasiado chico). 
"Esta noche marca el inicio de un regreso: un regreso para América (sic)", partió diciendo Romney, en un mensaje que no dio para discurso. Debe haber sido la peor pieza oratoria de ganador de caucus o primaria desde que partió el proceso. Parecía más bien una mezcolanza de conceptos prestados ("regreso", "cambio", "podemos lograrlo") pero convertido en una arenga de estadio de béisbol. "Hace una semana esto parecía imposible, pero ustedes salieron y dijeron lo que Estados Unidos (dijo "América", pero ya saben...) necesitaba escuchar", continuó luego. "Celebramos esta noche en Michigan; pero adivinen qué pasa en Washington: se están preocupando", agregó, reforzando la idea de que él es un individuo ajeno a los mecanismos de poder político, que es un outsider que viene a parar los carros a los poderosos". 
Al final habló de quiénes lo inspiraban: "Me inspiro en Ronald Reagan y George Herbert Walker Bush", dijo.  Luego en CNN Ari Fleischer dijo "debe haber sido un error que no nombrara a George W. Bush, porque si tienes a un presidente en ejercicio popular en la base Republicana, por qué no nombrarlo". Si de verdad piensa que Bush junior es tan popular en la base y que Romney lo omitió por error, no puedo explicarme por qué lo están elevando a la categoría de "analista". 
Un par de conclusiones interesantes: la preocupación principal de los votantes de Michigan era la economía (el centro del discurso de Romney). Y Romney le ganó a Mike Huckabee en el voto de quienes se declararon evangélicos. "No es un voto monolítico", dijo Huckabee a Larry King, y dijo no sentirse decepcionado.  "Vamos a ganar South Carolina el sábado", prometió (ese estado celebra primarias Republicanas este sábado 19, a diferencia de los Demócratas, que lo harán el 26)
Otra cosa digna de apuntar: en cuarto lugar (tras Romney, McCain y Huckabee) terminó Ron Paul. Detrás, Fred Thompson y Rudy Giuliani, en ese orden. "Estamos contentos", dijo Steve Forbes, co-director nacional de la campaña de Giuliani, a Larry King. "No perdimos, porque no competimos. El resultado demuestra lo sabio que fue Giuliani en no competir ahí", dijo, predeciblemente. Luego habló de la importancia de Florida (eso ya lo sabíamos) y basureó un rato a John McCain, que al no ganar le dio a su causa la mejor noticia del día.  
De vuelta al cuarto lugar: algo está pasando con Ron Paul, un candidato con pocos votos pero con muy movilizados adherentes, y con una billetera muy bien nutrida. 
Para los Republicanos la próxima parada es South Carolina, este sábado. Al mismo tiempo estarán compitiendo en los caucus de Nevada. Como están las cosas, el domingo no sabremos mucho más sobre el nominado del "Grand Old Party" para las elecciones generales de noviembre. 
En otra parte del mundo -o en otra parte de ver el mundo- los Demócratas debatieron en Nevada, en preparación de los caucus del próximo sábado 19 de enero. Pero esa es otra historia. Al menos de otro posteo. 

HOY: Los republicanos se enfrentan en Michigan



Michigan
vota hoy. Demócratas y Republicanos, pero como explicamos en el post anterior sólo las primarias de los Republicanos tienen valor real en este estado. Y entre los Republicanos la votación de hoy pueden ser clave: en una carrera tan estrecha y tan abierta, el triunfo de Mitt Romney agregaría un nuevo nombre a la lista de posibles ganadores. Una derrota del ex gobernador de Massachusetts, por el contrario, comenzaría a favorecer (si McCain gana, que sería el caso) las apuestas por una pelea final entre Mc Cain y Giuliani. 
Mitt Romney es de hecho quien más uñas se está comiendo esta tarde. Ha gastado una millonada y ha obligado a los más canosos del estado a estrujar su memoria recordando a George Romney, el gobernador que dejó el cargo hace cuarenta años y cuyo hijo ahora saca a colación. George Romney no sólo fue un popular gobernador; antes de eso fue un importante ejecutivo automotriz. Y eso en Detroit, Michigan, es equivalente a ser niño-símbolo: no hay nada más "michiganesco" que la industria automotriz. Y no hay nada más gringo que el orgullo del fabricante de autos. 
Justamente por eso Michigan "duele" tanto: el estado está en recesión, el desempleo está en 7,4% (el promedio nacional es de 5%) industria automotriz da pena y la nostalgia por los viejos buenos tiempos campea. Ahí entra -o ha intentado entrar- Mitt Romney, el hombre nacido y criado en Michigan que promete mano firme en las finanzas fiscales y planes especiales de recuperación para la industria automotriz -"dentro de los primeros 100 días de la administración Romney", dice el mormón sin despeinarse. Ayer Romney estuvo paseándose y hablando en una feria automotriz en Detroit, a donde también llegaron John McCain y Mike Huckabee, no precisamente a vitrinear autos. 
La historia era feliz en las escrituras de Romney hasta hace poco, pero John McCain empezó a crecer más de la cuenta, amenazando su supremacía en las encuestas. Hasta esta mañana, tenía apenas un estrecho margen sobre McCain.  Ahora falta ver cómo votan. 
A propósito de votos ¿por quién van a votar los Demócratas? Dado que la primaria en este estado no tiene sentido para ellos y que ahí no hay registro, pueden votar en cualquier primaria y se especula que muchos vayan a votar a la republicana. Y aquí es donde las cosas se podrían enredar: algunos apuestan que votarían por McCain porque es el que más les gusta. Otros han incluso llamado a los Demócratas a votar por Romney para que los Republicanos tengan más alternativas y por lo tanto les cueste más definir su candidato. 
En resumen, esta noche podríamos estar diciendo: "La carrera Republicana sigue abierta, Romney sigue vivo" o "McCain da el golpe de gracia a Romney: afírmate Giuliani".  Se aceptan otras sugerencias de títulos.