miércoles, 23 de abril de 2008

Post Pennsylvania


6 de mayo: 
North Carolina (Obama tiene una ventaja de 15,5 puntos en las encuestas)
Indiana (Clinton tiene una ventaja de 2,2 puntos en las encuestas: va a ser un estado peleado. Será la batalla que defina quién es "perdedor" y quién es "ganador" en esa jornada)

13 de mayo: 
West Virginia

20 de mayo: 
Kentucky
Oregon
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cómo?     

martes, 22 de abril de 2008

Pennsylvania para Clinton: Resultados paso a paso


12.00: 
Cómputo definitivo. (Casi) Hillary Clinton salvó justo: logró la ventaja mínima de 10 puntos para seguir dos semanas más en carrera sin tener la avalancha de dirigentes y comentaristas insistiéndole en que se baje de una buena vez. 
 
Con un 95% de los votos informados, están en un 55% para Clinton y un 45% para Obama

11.05:
Discurso triunfal-pero-no-tanto de Barack Obama.  Está tan feliz de estar de vuelta en el MedioOeste (en Evansville, Indiana) que le agradece a John Mellencamp por haberlo apoyado. Luego felicita a Hillary Clinton por su triunfo. Y agradece a los cientos de miles de "Pennsylvanians" que lo apoyaron esta noche. Luego da cuenta de sus avances en ese estado. "Cerramos la brecha", dice. "Registramos a un número récord de votantes y son esos votantes los que van a liderar a nuestro partido en noviembre". 
"Los desafíos que enfrentamos son más grandes que las pequeñeces de la política", dice. "Y esta es la elección para superarlos". 
"Es fácil quedarse atrapado en la distracciones y las tonteras que consumen la campaña", dice. "Pero tenemos los desafíos de dos guerras, una crisis económica y un planeta en peligro". 
Luego el infaltable: el caso real, en este caso un tipo que perdió su casa y está pasándolo pésimo. De nuevo, ojalá los presentaran. 
"Estamos porque no podemos darnos el lujo de seguir haciendo lo que hemos estado haciendo por otros cuatro años. No podemos darnos el lujo de seguir jugando los juegos de Washington con los mismos jugadores de Washington", dice. Luego le pega un palo a John McCain y lo asocia con el casi-innombrable, George W. Bush. Y recuerda que McCain quiere seguir con la guerra en Irak como está (con el clásico agregado contra Hillary: "una guerra que nunca debió haberse autorizado"). 
"La pregunta no es si el otro partido podrá llevar el cambio, claramente no lo harán. La pregunta es si nosotros lo haremos", dice antes de el grito (el original) de "Yes we can". "En cada elección llegan los políticos a sus ciudades y le dicen lo que quieren escuchar. Luego vuelven a Washington y se quedan en la última distracción de la semana, en vez de preocuparse por los asuntos que importan". 
"No esta vez, no esta vez", dice. Y luego un palo a Hillary (que a él no le pegó ninguno en su discurso), por tomar plata de los lobbistas (no la nombra, claro). Otro: "hagamos las preguntas duras ANTES de mandar a nuestras tropas a pelear". 
"Podemos ser el partido que diga y haga todo lo que hay que hacer para ganar las elecciones (...) O podemos buscar recuperar no sólo una oficina, sino la confianza del pueblo americano". 
"Esta vez podemos elaborar sobre el movimiento que empezamos en esta campaña", dice antes de nombrar a todos los grupos posibles. 
"Millones de americanos (sic) creen que podemos hacerlo mejor, y que debemos hacerlo mejor", dice. "Ahora les toca a ustedes, Indiana". 
"No soy un hombre perfecto, no seré un presidente perfecto. Pero siempre los escucharé por los próximos 4 años", promete. "Les pediré ser parte del cambio que necesitamos", dice. "El cambio parte desde abajo hacia arriba. El cambio real no es fácil y no será fácil. El status quo luchará por detenernos, pero no olviden que ustedes tienen el poder de cambiar a este país". 
"No sólo ganemos estas primarias, no sólo ganaremos en Indiana, no sólo ganaremos en noviembre. Vamos a cambiar a este país. Ese es nuestra meta, vamos a trabajar", termina. Luego se baja para saludar a Michelle, su mujer, y a John Mellencamp. 

Con 85% de los votos informados, Hillary Clinton está logrando el "número mágico" (psicológico, porque en concreto no le sirve de mucho): los diez puntos de ventaja. Están 55% para Clinton, 45% para Obama

10.32: 
El discurso triunfal de Hillary Clinton. Cosa inusual, salió junto a Bill Clinton. "Es un camino largo al 1600 de Pennsylvania Avenue (la dirección de la Casa Blanca) y pasa por el corazón de Pennsylvania", parte diciendo, haciendo gala de "su" ingenio. "Con dos guerras y una crisis económica ad portas, ustedes saben que hay mucho en juego y saben que quieren a una presidente que esté lista desde el primer día (...) Agradezco que Pennsylvania haya decidido que yo sea esa presidente". Luego regresa a sus raíces familiares con el estado (sus abuelos). 
Habla luego de lo difícil que está la vida, de lo caro de la gasolina, etcétera. 
"Hoy más que nunca necesito su ayuda para continuar en carrera", dice. "Sólo podemos seguir ganando si podemos seguir compitiendo con un candidato que gasta tanto más que nosotros. Vayan a HillaryClinton.com y muestren su apoyo esta noche, porque el futuro de esta carrera está en sus manos". El infomercial aplicado a los discursos. ¡Necesito plata! ¡Dejen de aplaudir y abran sus malditas billeteras! 
"Me dicen que me retire, pero ustedes necesitan a una presidente que no renuncie", dice luego. "La corriente está cambiando de dirección", advierte. Y vuelve a las diferencias económicas con Obama: "Nuestro oponente gastó tres veces más que nosotros". 
Luego la clásica: la carta del votante anónimo. En este caso, un viejito veterano de guerra que e mandó una carta pidiéndole "siga luchando por nosotros".  (Un día me gustaría ver todas esas cartas tan emotivas que aparecen citadas en los discursos de Obama y Hillary). 
"Puede que me tropiece y puede que me caiga, pero lo importante es que ustedes estén conmigo", dice. "No se trata de si podemos levantar a este país , sino si lo haremos". ("Yes we can" versus "Yes we will", muy original). 
Termina con un "Yes we will". Uf. 

Interesante: Hillary Clinton está viviendo el presente en Pennsylvania. Barack Obama está en Indiana, que vota el 6 de mayo

Van 73% de los votos informados y la proporción se mantiene: 54% para Clinton, 46% para Obama

9.58: 
Los candidatos van a hablar dentro de poco (justo a la hora de los noticieros locales). Con un 47% de los resultados informados, la balanza está 54% para Clinton, 46% para Obama

9.3o: 
Marc Ambinder cita a la campaña de Hillary Clinton: aseguran que recaudaron 100 millones de dólares online en 20 minutos. Altamente improbable, considerando que en todo marzo, on y off-line, recaudaron 21 millones. 

9.20: 
15% de los votos informados: Clinton 53, Obama 47. En CNN (y antes estuvo en MSNBC) el gerente de campaña de Hillary Clinton, Terry McAuliffe está repitiendo los eslóganes de la campaña como un autómata, repitiendo la direccion web de la campaña: Necesitan juntar plata -están desfinanciados-, y pueden hacerlo online para aprovechar el entusiasmo de la noche. Dice McAuliffe que "ganar es ganar", quizás anticipando un triunfo estrecho. Según Michael Crowley en el imprescindible blog de The New Republic, la recaudación online de la senadora está a toda marcha esta noche. 

9.05: 
No news: CNN proyecta el triunfo de Hillary Clinton. Seguimos esperando a ver por cuánto. Con un 7% de los resultados informados, el conteo va 54-46 en favor de Clinton. 

8.55:
Huffington Post anuncia el triunfo de Hillary Clinton en Pennsylvania. Con sólo un 3% de los votos escrutados, el conteo va 55-45 para la senadora. 

8.50: 
Fox News proyecta un triunfo para Hillary Clinton. Si no fuera tan obvio lo pondría en duda, considerando la fuente. MSNBC y CNN todavía no proyectan ganadores. 
De nuevo, sabemos que va a ganar Hillary Clinton; estamos esperando a ver por cuánto. 

8.30: 
Exit poll: Temas prioritarios. 
El 56% de quienes nombran la economía como la principal preocupación votaron por Clinton. El 57% de quienes mencionan Irak como la principal preocupación votaron por Obama. 
Grupos: 
El 92% de los negros votó por Obama.
El 55% de los judíos votó por Clinton. 

8.00: 
Cierran las mesas en Pennsylvania y CNN no es capaz de proyectar un ganador. Eso significa que está muy ajustado. Esa es una pésima, pésima señal para Hillary Clinton. Pero la noche es joven. Además, recordemos que la gente de las zonas rurales, Hillarylandia, se demora más en "informar". 

7.55: 
Informa Huffington Post: 
Encuestas a boca de urna: Clinton 52, Obama 48. Si esto se transforma en el resultado, Hillary Clinton está en serios problemas. Hillary gana entre mujeres y quieres tomaron la decisión al final. Obama gana entre los hombres y entre los votantes jóvenes (primerizos)
Informa CNN: Un 55% de los hombres blancos votaron por Hillary, un 45% por Obama. Eso es muy bueno para el senador. 


Qué mirar en Pennsylvania


Dos cosas: el margen del triunfo de Hillary Clinton y las encuestas de boca de urna, para ver quién votó por quién.

Gentileza de Carrie Budoff Brown y Kenneth P. Vogel, de Politico.com, algunos consejos para ir siguiendo los resultados: Primero, no engañarse por los primeros resultados. Es posible que las primeras cifras favorezcan a Obama, dado que los centros urbanos reportan sus resultados más rápido. Los pueblos más pequeños (la gente amargada, ya saben), los blancos que tienden a favorecer a Hillary Clinton, se demoran un poco más. Es decir: si Obama parte "ganando", sus partidarios no deberían hacer una fiesta. En cambio, si Hillary parte arriba, probablemente mantenga la tendencia. Lo que sí puede mejorar los resultados de trasnoche de Obama es la votación de los afroamericanos, que se espera que lo favorezcan de manera significativa.

En cuanto al cómo vota quién, la votación del electorado obrero blanco será parte importante: si se carga demasiado a Hillary Clinton, la senadora tendrá un argumento más potente para tratar de convencer a los superdelegados.

Se calcula que un nueve por ciento de los posibles votantes de hoy están indecisos. En general, quienes se deciden a última hora -en las primarias anteriores de este proceso- suelen favorecer a Hillary Clinton. Ellos podrían ser... decisivos. Ja.

Los candidatos están cada uno reforzando su línea argumental: según Hillary Clinton, ganar es ganar, no importa por cuánto. Para Obama, a ella no le sirve si no gana por mucho.

Se espera que los resultados estén informándose entre las 9.30 y 10 de la noche. Ya sabe dónde mirar.

Pennsylvania, al fin


De todo ha pasado en estas seis semanas de calma antes de la tormenta. Todo menos calma. Pueden culpar a la maquinaria de Hillary Clinton o a la poco aceitada maquinaria de Barack Obama, pero han sido seis semanas de golpes al candidato, partiendo con la difusión de los videos del Reverendo Jeremiah Wright planteando aquellas preguntas de sentido común que son sacrilegio en Estados Unidos y terminando con Barack Obama planteando aquellas conclusiones de sentido común que son sacrilegio en Estados Unidos. La semana pasada, un muy criticado debate organizado por ABC News que partió con 45 minutos para dejar claro que los "rostros" de ese canal no son como "esa" prensa que se derrite por Obama. 

¿Y qué ha pasado en las encuestas? Hillary Clinton tenía una amplia ventaja hace seis semanas. Ahora, tiene sólo una ventaja. En promedio, un poco más de seis puntos. Lo que nos lleva a las conclusión de que tanto escándalo no ha afectado -al menos en encuestas, en votos lo veremos en unas horas- a Obama. 

En las últimas horas de campaña los candidatos se han dado con todo. Hillary Clinton, siempre con la nota elegante, lanzó un aviso en el que aparece Osama Bin Laden junto con otras tragedias de la historia reciente de Estados Unidos: el huracán Katrina, los altos precios de los combustibles, Irak... Bush no sale. Pregunta la voz en off: ¿Quién tiene lo necesario? (para liderar al al país en un momento de crisis, se entiende)
Es primera vez que aparece el señor Bin Laden en un comercial político desde que Rudy Giuliani (¿se acuerdan?) y sus amigos lo invocaran como parte del coro festival del miedo. 

Por qué importa Pennsylvania: Primero, porque es la primaria más grande de las que quedan en el calendario. Se eligen 158 delegados, y por eso los márgenes de victoria-derrota son especialmente relevantes. Segundo, porque es un estado demográficamente muy relevante: la gran cantidad de votantes blancos trabajadores podría manifestarse decididamente, por ejemplo, en contra de Obama y complicarle esa nominación que tantas veces se ha dado por asegurada. Se espera una votación récord: es en esos votantes nuevos -mucho joven universitario- donde Obama tiene cifradas sus esperanzas.

Qué va a pasar. 
-Hillary Clinton va a ganar. Sí o sí. La gran pregunta es por cuánto. Por lo que he podido revisar, la cosa va más o menos así: 
-Si gana por menos de 10 puntos, va a salir a celebrar pero en realidad va a tener bastante de lo que preocuparse. No sólo no le alcanzaría para dar un golpe convincente a la mesa de los superdelegados, sino que además la enfrentaría a enfrentar la dura realidad de la billetera. En abril su deuda -sus cuentas impagas a sus asesores, por ejemplo- aumentó considerablemente.  -Si gana por más de 10 puntos, va a ser la gran guerra de las declaraciones. Aún así seguiría claramente atrás en el conteo general, pero se vería reforzada en su argumento a los superdelegados: no voten por un candidato que no rinde en los estados grandes, industriales, blancos y trabajadores. 
-Si gana por más de 15 puntos. La fiesta de Hillary la vamos a escuchar hasta en Puerto Montt. Seguirá detrás en la carrera, pero le van a faltar dientes para mostrarle a los superdelegados y a los votantes de los estados siguientes. Se supone que necesita ganar por 20 puntos o más para que sea una victoria realmente significativa (y aun así seguiría destinada a perder el conteo), pero esos 20 puntos son bastante improbables

-Si Barack Obama gana. Eso es imposible, pero quién sabe. Si ganara, o si Obama perdiera por menos de cinco puntos, la presión sobre Hillary Clinton sería insostenible para cualquier ser humano. Ella podría seguir en carrera, claro, pero seguiría desde bien atrás. 

Ya está anunciado que Obama va  salir a celebrar mañana. La pregunta es si vamos a creerle. 

De lo que pase en Pennsylvania dependerá el día después: hace rato que se especula con n posible apoyo del ex presidente Jimmy Carter a Barack Obama. Y también se especula con Al Gore. Aunque Hillary le hizo un desprecio la semana pasada al decir que era de esos candidatos que habían perdido por "elitistas" -y eso que en realidad ganó-, Gore ha evitado contribuir al calentamiento global de la campaña. 

Hagan sus apuestas: yo apuesto a Hillary Clinton ganando por diez puntos. Todo quedaría igual, pero con menos carreras pendientes y más dudas en la capacidad de Barack Obama para constuir una candidatura a prueba de Republicanos. Es decir, sería el festival del "Spin" o de la interpretación interesada. 

No se pierda: Pennsylvania, minuto a minuto, en Factor2008.blogspot.com.


lunes, 14 de abril de 2008

El gran error de Obama


El fin de semana el pequeño escándalo desatado a partir de la revelación de unos dichos de Barack Obama en una reunión con contribuyentes en San Francisco el 6 de abril generó una serie de reacciones que podrían afectar el curso de las cosas. En las primarias Demócratas y/o en las elecciones generales de noviembre. 

En el campo del sentido común (que poco aplica en esta carrera), es una polémica tonta, pero dado que el senador Obama sabe cómo funciona la política en su país, la primera tontera fue su propia elección de palabras. Hablando sobre los votantes de pueblos chicos del interior -como muchos en Pennsylvania y, peor, como muchos en Indiana, por ejemplo, donde se realizan primarias el 6 de mayo-, dijo que dado que eran una población castigada por las crisis económicas y dejadas de lado por sucesivos gobiernos, no era sorprendente que "se amargaran" y se aferraran "a las armas, la religión, a la antipatía hacia la gente diferente a ellos, al sentimiento contra los inmigrantes y contra el comercio como una manera de explicar sus frustraciones". 

Suficiente para que la prensa conservadora y la campaña de Hillary Clinton denunciaran a Barack Obama como un hombre "elitista", "fuera de contacto" con los verdaderos estadounidenses y "condescendiente". Justamente los juicios-prejuicios con los que Obama ha debido luchar desde el inicio mismo de su campaña (expresada en la comparación de Obama con el latte de Starbucks versus Clinton con el café de máquina del Dunkin' Donuts). A un Obama que es negro, que nació en una familia pobre, que fue criado por su madre soltera y sus abuelos, su educación en Harvard le pesa más en la campaña que a una Hillary Clinton que nació en una familia acomodada, trabajó en poderosos bufetes y se sentó en poderosos directorios le pesa su educación en Yale

La torpe elección de palabras de Obama (en rigor, les dijo "amargados" y, si se siguen los avisos que la campaña de Clinton produjo inmediatamente, insultó la religión y el derecho a las armas de los norteamericanos), le puede costar muy caro a Obama no sólo en Pennsylvania o en las primarias que sigan. Igual se cuenta con que pierda en Pennsylvania y en algunas de los procesos pendientes y siga contando más votos y delegados. El potencial problema de Obama es con los superdelegados, esos cerca de 800 líderes Demócratas que terminarán decidiendo la carrera. Como hemos dicho antes, parece claro que quieren ir con la voluntad de los votantes, pero si ven que su elección pone en riesgo la posibilidad de los Demócratas de ganar en noviembre, puede que cambien de opinión. 

Hillary Clinton no perdió un momento para jugar esa carta. Inmediatamente asoció a Obama con otros "elitistas" que perdieron la Casa Blanca por no estar "en contacto" con el pueblo: Al Gore (si alguna vez esperó su apoyo, ahora cerró esa posibilidad) y John Kerry (quien ya apoya a Obama). Hoy por tercer día consecutivo Hillary Clinton acusó a Obama de "mirar para abajo" a la gente. "No podemos permitirnos que la gente piense que los Demócratas somos elitistas y fuera de contacto con la gente", dijo, reforzando su mensaje a los suerdelegados: puede que Obama "gane" en delegados y votos, pero no nos arriesguemos a perder en noviembre. 

Obama ha pasado estos tres días contraatacando sin pedir disculpas: su mensaje es "lo que dije es cierto: que esos votantes han sido abandonados por sucesivos gobiernos" y que sobre la religión, aferrarse a ella en los malos momentos no tenía por qué ser una ofensa. Su problema es que ha abierto flancos de ataque no sólo para la campaña de Hillary Clinton, sino también para el partido Republicano y los conservadores en general. Hoy, John McCain se unió al coro para calificar las palabras de Obama como "elitistas" y críticos como Peter Wehner en esta columna en el National Review apuntaron a que el senador era "un liberal convencional". Un calificativo que tras décadas de vapuleo es una ofensa para muchos y una etiqueta poco conveniente para muchos más. "(Este episodio) demuestra que es un liberal cultural, lo que ha sido un cargo particularmente letal en las elecciones presidenciales", escribe Wehner. 

Es exactamente lo peligroso para Obama y el partido Demócrata: no hay posibilidad de ganar la elección presidencial sin alcanzar al electorado de centro, y la identificación del candidato como un liberal, elitista y más encima negro puede ser una mezcla fatal (no es racismo; es la etiqueta que ha perseguido al partido Demócrata, ser el partido de los liberales elitistas muy educados y el de los afroamericanos). 

Hillary Clinton -quien según el "Hillary Deathwatch" de Slate ha aumentado sus posibilidades de un 4,5% a un 14,2% gracias a este episodio- está tratando de sacar provecho de todo esto (con agregados: el fin de semana habló sobre cuánto le gustaba disparar y hoy se tomó una cerveza desde un jarrón de medio litro), pero al hacerlo está arriesgando las opciones del partido en noviembre (algo que correría también en sentido contrario sino fuera porque Obama  es por mucho el más probable ganador de estas primarias, todavía). Según Ariana Huffington, "John McCain debería tomarse vacaciones; Hillary Clinton está haciendo el trabajo por él". Luego se pregunta: "Si ella ganara ¿con qué tipo de partido se quedaría? Está quemando la aldea para salvarla -o para probar que sería la mejor comandante de bomberos. Pero la aldea no se salvaría: sólo quedaría en pie una casa con dos habitantes: Hill y Bill". 

Para Obama, su error podría terminar reportándole una ganancia, como plantean Avi Zenilman y Ben Smith en Politico.com. Para un candidato a menudo acusado de ser "demasiado débil" para  enfrentar la maquinaria de ataques Republicana en una campaña general -un "problema" repetido bastantes veces sobre todo a principios de las primarias por Hillary y su campaña- mostrar que puede salir airoso de impasses como este y el ocasionado por los dichos del reverendo Wright, contraatacando con fuerza y carácter, puede ayudar a demostrar que es un candidato fuerte. O que lo será en noviembre. 

Ese también es un mensaje dirigido a los superdelegados

Y quizás Hillary Clinton esté exagerando su reacción contra los dichos de Obama. Eso plantea Noam Scheiber en The Stump, el blog sobre elecciones de The New Republic, a propósito de la intervención de hoy en el Foro de trabajadores del acero en Pittsburgh, donde Hillary volvió a hablar del tema (provocando algunos abucheos de los asistentes). "Si esto iba a hundir a Obama, debería haber pasado sin su ayuda (de Hillary). Ella se ha mostrado completamente cínica, recordándole a los superdelegados todo lo que odiaban de la era Clinton, y ha empezado a hacer aseveraciones sobre su propia autenticidad cultural que no pasarían el mínimo escrutinio". 

jueves, 10 de abril de 2008

Rice y Powell: dos tonos de negro para el GOP


Hay algo que reconocerle a George W. Bush: designó en cargos de alta responsabilidad y visibilidad pública a dos afroamericanos que, a fin de cuentas, mostraron capacidad y en cierto sentido eliminaron el factor racial de los análisis sobre su desempeño, un logro en una sociedad todavía marcada por el racismo. Claro, aparte del color (de piel y político) Condoleezza Rice y Colin Powell no tienen mucho más en común, y dónde están ahora marca también caminos muy distintos. 

A pesar de que hace un tiempo ella misma desestimó la posibilidad, Condoleezza Rice ha vuelto a mencionarse como una posible nominada de John McCain a la vicepresidencia. Y según comentó un estratega Republicano a la prensa, Rice misma ha estado activamente haciéndose campaña, cortejando a las elites del partido y paseándose por importantes eventos. 

Sus fortalezas son evidentes: es mujer (como Hillary), es negra (como Obama) y es reconocidamente muy inteligente e ilustrada (como Hillary y Obama).  La actual Secretaria de Estado y ex Consejera de Seguridad Nacional de la administración Bush parece generar entusiasmo y adhesión, tanto que las encuestas en estados tan Demócratas como Nueva York tienen a la dupla bastante bien ubicada, como nos cuenta en su imperdible blog el muy activo "Vasco en Nashville", Antxon Garrogerrikabeitia.  

Sus debilidades también son evidentes: la administración Bush ha sido desastrosa en su "diplomacia" y el nombre de Rice es inseparable de ese ámbito y de la ocupación de Irak. Si le preguntamos a McCain y a los Republicanos que igual van a votar por él, la guerra en Irak es lo correcto y la estrategia de Bush está funcionando. Pero si la idea es ganar más votos no parece tan buena idea la fórmula McCain-Rice. Sobre todo considerando la nula experiencia de Rice en temas domésticos, que tampoco son un fuerte en el currículum de McCain. Por supuesto, el juego de McCain es hacer que la elección gire en torno al tema de "seguridad nacional", como le dicen en Estados Unidos a los temas de guerra, ocupación y paranoia. Pero el país ahora está más preocupado, y muy preocupado, de la crisis económica. Y ahí es donde las posibilidades de Condoleezza Rice se ven más escasas: McCain necesita a alguien que tenga fama de buen administrador y que sepa sumar y restar (¿alguien dijo Mitt Romney?). 
Claro, como bien dijo Bill Maher en su show de HBO  "Real Time with Bill Maher" (lejos los monólogos políticos más chistosos del momento), McCain es tan viejo que necesita un vicepresidente que sepa técnicas de resucitación de emergencia y que esté listo "desde el día dos". Ja. 

Por su parte, el ex secretario de Estado Colin Powell, a pesar de haber puesto la cara para mentirle al mundo en las mismísimas Naciones Unidas para justificar la invasión a Irak en 2003, está cada vez más desmarcado del partido Republicano. Tanto, que desde hace algún tiempo ya se viene especulando con un posible apoyo público a Barack Obama (algo que a Obama le podría servir muchísimo en la elección general, con vistas a conquistar a los independientes de centro y a los "republicanos desafectados", pero que en las primarias Demócratas podría causarle más daño que beneficios).

Hoy, Colin Powell (quien no ha apoyado a ningún candidato aún) estuvo cerca de apoyar a Obama, pero sólo se quedó en elogios. En una entrevista con Diane Sawyer, de ABC News, el primer secretario de Estado afroamericano de la historia de Estados Unidos dijo que admiraba la manera en que Obama resolvió la polémica por los dichos de su pastor, Jeremiah Wright, que en materias de asuntos internacionales se notaba que era un hombre que podía aprender rápido y que sabía rodearse de equipos suficientemente sólidos para contrarrestar su falta de experiencia.

La entrevista acá: 


domingo, 6 de abril de 2008

Mark Penn, fuera de la campaña de Hillary Clinton



Mark Penn pasó de ser el hombre más poderoso de la campaña electoral de quien sería la segura próxima presidenta de Estados Unidos a ser un hombre cesante. Bueno, no tanto.

La semana empezó terrible para Mark Penn, la cabeza de la criticada pero siempre sorprendente campaña de Hillary Clinton. Primero, se supo que el lunes, en su calidad de jefe ejecutivo de la conocida firma internacional de relaciones públicas (perdón, comunicaciones estratégicas) Burson-Marsteller se había reunido con el embajador del gobierno colombiano ante Naciones Unidas para darle algunas recomendaciones. Esto porque Colombia contrató a la firma para que representara sus intereses en Estados Unidos, particularmente en lo que se refiere a las negociaciones para lograr un tratado de libre comercio entre ambos países. Un problema, considerando que parte importante del electorado Demócrata, los trabajadores (importantes en Pennsylvania) detesta los TLC porque los culpan de haber aumentado el desempleo en el país. 

La retórica anti-TLC, enarbolada principalmente por John Edwards al principio de la campaña y luego por Barack Obama y Hillary Clinton, todos con un tono bastante populista,  ha sido relevante en las primarias. De hecho, antes de las primarias de Ohio Hillary Clinton se esforzó para convencer al electorado de que ella no había sido partidaria del NAFTA, aprobada durante el gobierno de un tal... Bill Clinton. Le sirvió para ganar Ohio, y era una pieza importante de su mensaje hacia los trabajadores Demócratas de Pennsylvania. Que se supiera que su jefe de campaña al mismo tiempo estaba ayudando a un gobierno latinoamericano para lograr su propio TLC no podía ser bueno. 

Mark Penn se disculpó por su "error de juicio", y el gobierno colombiano decidió despedirlo. O sea, prescindir de los servicios de su firma. En el comunicado del gobierno se consideró "una falta de respeto" que Penn hablara de la reunión del lunes como "un error de juicio. Peor aún, una representante de ese gobierno dijo que no había quedado claro si la reunión del lunes había sido con Penn como mano derecha de Hillary Clinton o con Penn como ejecutivo de Burston-Marsteller. (Ahora, para qué nos vamos a hacer los ingenuos: Penn era las dos cosas al mismo tiempo, y eso lo convertía en un mejor contacto)

Ya se había criticado a Penn por no dejar -o al menos congelar- su puesto en la firma para dedicarse a lo que se dedicaba: dirigir la campaña de Hillary. Si las dobles militancias son complicadas, aquellas donde una de las patas está puesta en una empresa de relaciones públicas (o lobby), son bastante más complejas. Y este era uno de esos casos. Pero como en Burson le seguían pagando su sueldo, Mark Penn no se quejaba. Ganaba por los dos lados.

Pero la fiesta se le acabó. Esta tarde, la campaña de Hillary Clinton emitió un comunicado declarando que el señor Mark Penn ya no trabaja con ellos, por decisión del propio Penn. No es que el hombre se quede sin voz en el comando, en todo caso: su empresa, Penn, Schoen y Berland Asociados, seguirá prestando el servicio de encuestas y consultoría política. 

Mark Penn, quien antes de trabajar para Hillary trabajó para Bill Clinton, había sido extensamente criticado dentro y fuera del comando de campaña de la senadora por los errores cometidos en la carrera. De hecho, esta salida se ha leído como una buena excusa de sus enemigos dentro del equipo de campaña para sacarlo del camino. A él se le atribuye la opción de haber presentado a Hillary Clinton como una mujer fría y racional, no haber previsto que la campaña se prolongaría más allá del SuperMartes del 5 de febrero -fecha en la que pretendían ganar cuando todo se veía tan fácil, por allá por diciembre-, y no haber logrado revertir las cosas. Su lugar será ocupado por Geoff Garin y Howard Wolfson, este último jefe de comunicaciones de la campaña. 

sábado, 5 de abril de 2008

¿Quién está alargando la teleserie?



Con la carrera Demócrata prácticamente decidida
-en cuanto al "quién", no tanto al "cómo", y eso puede ser muy relevante para la suerte que corra el candidato Obama en noviembre-, los más agudos analistas de medios ya están preguntándose por qué diablos la cobertura de las primarias sigue respondiendo al escenario de una competencia donde hay suspenso. ¿Será porque a los medios, particularmente a los canales de noticias las 24 horas de cable, les conviene? Eso se pregunta la gente del imprescindible programa "On the Media" de la National Public Radio (NPR). Bob Garfield, nuestro anfitrión, discute el tema con Chris Beam, periodista político de Slate -donde ya inauguraron la sección "Hillary Deathwatch" (a ellos les robé la ilustración, muchas gracias, please don't sue me, Slate friends)-, el editor asociado de The New Republic Mark Ambinder y Dave Chalian, jefe de política de ABC News.

¿Qué dicen? Que efectivamente Hillary Clinton tiene en la práctica escasísimas posibilidades de ganar (a menos que un escándalo realmente grande destruya a Obama); que si bien a los medios les puede convenir la atención, la prolongación de la carrera implica más costos de operación y la política nunca ha sido la sección más popular de un medio; que no le corresponde a los medios decretar cuándo un proceso se termina. Les pondría LA canción buena de Lenny Kravitz, "It ain't over till it's over", pero prefiero linkearles el segmento de "On The Media", para la audiencia que hable inglés. O que lo escuche.

viernes, 4 de abril de 2008

Los números en Pennsylvania


La línea morada es Hillary Clinton; la verde, Barack Obama. Es la diferencia que el promedio de las encuestas está arrojando en Pennsylvania, según Real Clear Politics. Cerca de cinco puntos en una carrera que hasta hace muy poco estaba en cerca de veinte, siempre a favor de la senadora Clinton. 

El sentido común indica que Hillary Clinton va a ganar en ese estado, y según se han dado las cosas (recuerden Texas), las crecidas de última hora de Obama en las encuestas no es tal en los votos reales, aunque sí refleja una disminución de la ventaja. Ahora, quedan todavía más de dos semanas para intentar consolidar el alza. El problema para Hillary Clinton, como hemos dicho antes, es que necesita ganar Pennsylvania por un amplio margen. Y cinco, o diez puntos, si "moderamos", no es precisamente amplio. 

¿Y si ganara Obama? Goodbye Hillary. Al parecer, la campaña de Obama ha decidido intentar semejante batatazo, apoyada por los billetes verdes: ha gastado cinco veces más que Hillary en publicidad en televisión. Algo que no debería extrañar, considerando la ventaja en recaudación de fondos: sólo en marzo Obama recaudó 40 millones de dólares. Clinton juntó 20 millones

Aún así, como apunta Jeanne Cummings en Politico.com, no es mucho lo que Obama puede cambiar en Pennsylvania, dado su mix demográfico: trabajadores blancos, católicos, mujeres, hombres mayores. Hillarylandia, en resumidas cuentas.

¿Y si ganara Obama?  

jueves, 3 de abril de 2008

La persistencia de Hillary y la preocupación Demócrata


Hillary se comparó con Rocky porque no se da por vencida. (Gracias,blog 23/6,por el montaje fotográfico y por su título: "¿Acaso Hillary cree que Obama se parece a Apollo Creed?

Chistes aparte, la prolongación de la batalla en el partido Demócrata tiene a buena parte de sus militantes y simpatizantes preocupados del daño que podría significar para sus opciones en la elección presidencial de noviembre. Una carrera que debería ser fácil dada la baja popularidad del presidente Bush, ahora amenaza con complicarse entre la fortaleza de John McCain con el electorado independiente y la que algunos califican como autodestructiva lucha interna Demócrata.

De ahí la agitación al interior del partido, donde algunos ven con preocupación que el presidente de la Convención Nacional Demócrata, Howard Dean, no está haciendo lo suficiente para terminar con el show de una buena vez o por lo menos para establecer un "plan de salida" que les permita concentrarse en la campaña contra McCain (Dean les pidió a los superdelegados que dejaran las cosas resueltas para el 1 de julio, aun cuando Hillary Clinton ha repetido que seguirá luchando hasta la mismísima convención, a fines de agosto). De ahí las presiones hacia Hillary Clinton para que desista ante la verdad de las cifras.

(Algunos, como Katharine Seelye en esta nota del New York Times, plantean que la persistencia de Clinton puede ayudar al candidato Demócrata -dígase Obama- a la larga. En la misma nota, Seelye destaca que Hillary puede beneficiarse de estas presiones si logra repetir un escenario como el de New Hampshire: "todos están contra mí, yo les mostraré que soy fuerte y puedo volver en gloria y majestad". En el blog de The New Republic, Noam Scheiber disputa la noción de que una lucha extendida pueda ser beneficiosa. Podría no ser dañina, pero beneficiosa en ningún caso, plantea).

De ahí también que cada apoyo público de un superdelegado a Barack Obama sea leído como un intento por apurar la resolución de las cosas. Esta semana, el muy prestigioso congresista Lee Hamilton le dio su apoyo, particularmente importante por las credenciales en política internacional de Hamilton, quien fue vicepresidente del Grupo de Estudio de Irak (la comisión Baker-Hamilton). Como nos recuerda, otra vez, Noam Scheiber de TNR, aun cuando los principales asesores de Hamilton ya estaban trabajando para Obama, él mismo había dicho que no iba a apoyar a ningún candidato en las primarias. Claramente cambió de opinión. (Un detalle: Hamilton es representante de Indiana, estado que vota el 6 de mayo).

Otro que cambió su opinión, de una manera que al parecer fue bastante "dolorosa" para los Clinton, fue Bill Richardson, el gobernador de New Mexico, ex candidato presidencial, ex miembro del gabinete de Bill Clinton y ahora importante superdelegado Demócrata. Según se quejó enérgicamente Bill Clinton ante un grupo de superdelegados, Richardson le dijo cinco veces en su cara que no apoyaría a Obama. Richardson dijo ayer que eso nunca pasó: "nunca vi cinco veces a Bill Clinton, sólo lo vi cuando nos juntamos a ver el SuperBowl".

En todo este round Clinton-Richardson, hay un recuento que podría ser revelador de la opinión o de la estrategia (según qué tan mal pensado pueda ser uno) de los Clinton. Según informa el jefe de la oficina de Washington de ABC News, George Stephanopoulos -un hombre, por decir lo menos, con muy buenas fuentes, dado que trabajó para Bill Clinton como asesor en la campaña del 92 y luego como director de comunicaciones de su gobierno-, el ex presidente fue bastante enfático en una reunión antes de que Richardson decidiera apoyar a Obama. Directamente le dijo a Bill Richardson que Obama no ganaría en la elección general. "No puede ganar, Bill. No puede ganar".

¿Es una amenaza de "los Clinton o nada" o una legítima preocupación por las opciones Demócratas frente a John McCain?